Mi historia
El camino que me llevó a crear Crianzas Conscientes
Mi camino en la educación infantil
Empecé estudiando Educación Infantil en Neuquén, sin imaginar todo lo que iba a aprender más allá de los libros. Trabajé en diferentes contextos —escuelas rurales, jardines urbanos y espacios con niños con discapacidad—, y cada uno me enseñó algo distinto sobre acompañar.
Con el tiempo entendí que la escuela puede ser mucho más que un lugar donde se aprende: es un espacio que puede transformar vidas.
A veces una mirada, una palabra o una presencia bastan para dejar huella.
Y descubrí que educar no es aplicar fórmulas, sino construir encuentros reales y significativos


Emigrar, reinventarme y volver a empezar
Cuando decidí irme de Argentina, no tenía del todo claro qué estaba buscando, solo sentía que necesitaba un cambio.
España me recibió con incertidumbre, aprendizajes y muchas primeras veces.
Tuve que soltar títulos, rutinas y la idea de quién era, para abrirme a lo nuevo.
Trabajar como niñera me volvió a conectar con lo esencial: la paciencia, el juego y la presencia.
Fue un volver a empezar desde otro lugar, más simple, más humano y más fiel a mí.
Con el tiempo entendí que reinventarse no es empezar de cero, sino empezar distinta, con todo lo aprendido.
Coaching ontológico y el nacimiento de Crianzas Conscientes
Con el tiempo me di cuenta de que, para acompañar a las infancias, también necesitaba entender el mundo emocional de los adultos.
El coaching ontológico me dio herramientas para mirar hacia adentro y entender que las transformaciones empiezan por uno mismo.
Así nació Crianzas Conscientes: un espacio donde puedo unir mis dos pasiones —la educación y el desarrollo personal— para acompañar a madres, padres y adultxs que quieren criar desde la calma y la empatía.
Porque cuando un adulto se siente bien, todo alrededor cambia.

Mi filosofía
"Los adultos primero debemos sanar para criar distinto"
Creo que la crianza consciente comienza por uno mismo. No podemos dar lo que no tenemos ni enseñar lo que no hemos aprendido.
Mi propósito es acompañarte a mirarte, comprenderte y sanar tus propias historias, para que puedas vincularte con tus hijos desde el amor, la compasión y la autenticidad.
No se trata de ser perfectos, se trata de estar presentes, ser coherentes y aprender juntos, recordando que cada paso que damos hacia nuestra propia conciencia, transforma también el mundo emocional de nuestros hijos.

¿Te resuena mi propuesta?
Si sientes que este enfoque conecta contigo, me encantaría acompañarte en tu camino hacia una crianza más consciente.